Recuerdos de las vacaciones
Palabras escritas en el libro de visitas de la cabaña de manao “Catagua” en enero del 2006, en el viaje de año nuevo:
No hay palabras
Solo mar
Bosque
Cielo
El ruido de las olas
La cordillera emergiendo tras el mar
Y el tiempo sucediendo a otro ritmo
Adaptándose a nosotros
Y no nosotros a el;
Respirando al ritmo de las olas
Impregnándonos del paisaje
Del olor a bosque, a mar, al aire
Al viento
El olor a Manao
Que me transporta
Simultáneamente
A otros tantos veranos en Manao
A recuerdos
Emociones
La nostalgia de los tiempos que ya fueron
De lo pasado
De lo reído, lo llorado, lo amado
Lo gozado
Lo creado
Lo imaginado
Lo soñado
Lo esperado
Lo crecido
Lo cambiado,
El día
La noche,
La marea
Los ciclos
Que van y vienen
A su propio ritmo
Sin prisa
Simplemente sucediéndose
Volver a impregnarse
Del contacto perdido
Con la naturaleza
Con el todo
Con la nada
Con el momento presente
Aquí y ahora
Conectado con el lugar
Con la tierra
El mar
Los árboles,
Ser uno más del paisaje,
Desconectarse de la realidad cotidiana del año,
Y volver a ser desde dentro
En armonía
Con los sueños
A sentir más
Y pensar menos
A ser
Más que parecer
A reinventarse en cada segundo
Sin moldes preestablecidos
De lo que debiera ser,
Así
Simplemente
Ser
Estar
Crear
Vivir
Respirar
Al ritmo
Del todo
De la nada
Estas palabras las escribí en el libro de visitas recién inaugurado de la cabaña, hace un poco más de un año. Hoy estamos a 16 de Febrero del 2007, y aun me identifican plenamente esas palabras sobre lo que siento en este lugar. Recién recuerdo y me doy cuenta que ha sido la única casa constante en mi vida desde los 2 años. No he venido todos los años, sin embargo ha estado a lo largo de toda mi vida. Las casas en que he vivido en el año han ido cambiando, hemos sido bastante nómades.
Y aquí en Manao, están parte de mis raíces en esta casa que construyó mi padre con sus propias manos. En este lugar que eligieron para venir a forjar sus sueños e ideales mis padres. Venían a vivir al sur con todo ese espíritu de hippies, con ganas de crear una realidad diferente. Con la convicción de que los sueños pueden concretarse.
En esta misma playa una madrugada mi padre salio a nadar, como solía hacerlo y por razones que para mi aun permanecen desconocidas terminó ahogándose. Yo tenía en ese entonces solo 2 años y medio, por lo que no tengo recuerdos concientes de él. Me quedó su casa, sus sueños, sus escritos, sus fotos. Dicen también que me parezco a él, que tengo las piernas largas y la espalda un poco encorvada igual que él, una nariz grande y una pera chica, hombros angostos y manos pequeñas de dedos delgados que parecen largos sin serlos. Me dejo también una hermosa familia, una abuela cariñosa, tíos, tías, primos y primas por montones.
De alguna manera el está en aquí en su terreno, en su cabaña, aunque siento que está conmigo siempre, aun en medio del bullicio de Santiago. Solo que aquí lo siento más, tal vez porque entro en mayor contacto conmigo misma y con la naturaleza. Porque más que desconectarme me vuelvo a reconectar, con quien soy realmente. Más allá de los personajes que suelo interpretar en mi vida cotidiana en Santiago.
La primera vez que entre a esa casa senti que un abrazo gigante, con olor a mar y madera, venia hacia mi. Esa cabaña tiene amor, y se nota muchisimo. Te invita a perderte de la catastrofe llamada ciudad, para refrescar las raices y realimentarse con la energia de la naturaleza. Espero regresar allí pronto, estoy asfixiada con tanta pseudocivilización….
hola vi tu espacio en la entrada la quinta pata del gato Bueno mi espaciose llama La quinta pata y nada pues me gustó bastante el tuyo asi q te agrego a ver si aceptas
que tengas un gran dia!!
saludos